latentes
El juicio del viento se llevo los excesos de polen que habitaban en lo confuso de tus cabellos. La metáfora de un ambiente iluminado sobre una tierra casi erosionada consume al más eficaz pensamiento romántico; el prado aplastado por la figura de dos personas enamoradas que quizás en varios años ni se dirigirán la palabra. La luz que prende y apaga es el lenguaje de una luciérnaga que divaga por los senderos de una tierra amarga.
Laberintos en donde la paciencia no es la más amiga; aposentos donde todos te señalan, quebradas en donde te da por nadar sin ropa y sin sangre.
Habitaciones sin aire; oraciones silenciosas que inadvertidas se refugian dentro de la nevera... Traerse algo entre manos; decidir la situación judicial de una mosca, utilizar escupas para hacer sopas... Retornar a la cama con un bozal en la boca.
