INSTRUCCIONES PARA SUBIR A UN BUS - 1parte
Todo proceso mental comienza con lo primero que se le viene a uno a la cabeza,
A esto se le llama: chispazo, hacer memoria, se me vino un…
Recuerdo haber parado el bus equivocado que me llevo hasta la puta mierda...
Es lo cotidiano, lo que nos sabe a veces a gloria o a mala suerte por la tarde de un lunes en que todo está confuso, y no lees el pequeño letrero indicativo del bus que se acerca, ¡sí!; llueve, hace frío y no logras distinguir si aquel bus se dirige a tu destino.
Paras torpemente el bus, esperas a que aparezca el rostro desconocido del conductor, le preguntas que si pasa por ese destino al que te quieres dirigir, y él asiente de mal agrado como si todo formara parte de su itinerario monótono de cada día. Lo que viene después es intentar subir las escaleras que muchas veces son irregulares, unas son más bajas que otras, y otras poseen un escalón mayor que los otros haciendo del intento para subir algo que muchas personas consideran irremediablemente necesario.
¡Señora por qué no se sube rápido que ahí viene el guarda!, ¡que señor tan grosero!, se escuchan risas…vea los mil pesos, extienda rápido la mano que la edad me tiene casi moribunda… Comienza el proceso que dura de 3 segundos hasta 8 segundos: la búsqueda de un puesto para sentarse se vuelve en algo de vida o muerte; las caras de los demás pasajeros son simples dibujitos rayados, no se distingue quien es quien, el puesto brilla allá atrás junto a la puerta trasera, los pasamanos son lo único que nos queda de nuestra herencia antiquísima, es cuando entonces decidimos pegarnos de los tubos huecos del bus como si estos fueran árboles y nosotros simples monos que buscan estar seguros en la copa de esos árboles.
Llegamos al lugar de trabajo para nuestro trasero pensante, ¡todos firmes!, el ejercito de pasajeros se arma con su silencio, la mecánica del juego surge como un recordatorio de la escuela, callados, miren al frente, pongan atención a su nada, esa nada que es vacía y que se convierte en meditación pura, piensen en lo que hicieron, harán o no harán, en la muchacha del frente, en sus curvas, en la otra mujer obesa que se roba dos puestos, en el niño que llora hasta que el bus cobra vida y se transforma en ambulancia rechinante; piensen en el telón de teatro, en los comediantes mal maquillados, en los artistas con su guitarra que habla por si misma, en las maniobras de otros que se divierten embaucando con un mensaje que dura meses, en los niños que se utilizan como carnada para recolectar el pan de cada día: a fin de cuentas, ¡el rebusque es magnifico!...
Señores pasajeros les habla su conductor, si huelo mal, pero todo tiene una explicación, he dado mil vueltas a la ciudad, he visto mil automóviles que se atraviesan, se pelean, corren en una pista imaginaria; señoras y señores, les habla su conductor: ¡corransen por favor!...suena una voz atrás: ¿crees que transportas mulas o qué?...el silencio invade la sala de hojalatas unidas por tornillos que bailan con movimientos sensacionales. Haz llegado a tu destino; oprime el botón, si no suena, grita, silba o pégale a la puerta trasera. Espera que pare el bus, tiráte afuera suéltate de la manigueta, hasta mañana pasajero de la nada.
