Cabeza que se desangra
Medicación que no sirve
Nombro cosas sin nombre
Sábados de locura con la luz
prendida
Quiero tener pequeños
diálogos con criaturas invisibles.
Autopistas que solo yo las
veo,
Saldré a caminar sin rumbo
fijo
Y gritare mil frases
ininteligibles.
Me encerrare dentro de la
jaula del canario.
Colores que bajan por las
paredes
Salidos de su nada atentan
con aterrorizarme;
Pastillas de colores que se
meten por mi garganta
Hasta llenar mis entrañas
con preguntas sin respuesta.
Caen las tuercas de mi
cabeza,
Se prende la plancha para
salir volando por la ventana,
Me apresan los demonios
imaginarios que tocan a la puerta.
Necesito un hombro para
apoyar toda mi tristeza.
Medicación que no sirve
Nombro cosas sin nombre
Los días se van pintando a
si mismos,
Para ser guardados detrás
del espejo que nunca vemos.
Duele la cabeza cuando los
trenes chocan en las noches,
Mis gritos se escuchan como
quejidos de duendes que se desangran
Con su nostalgia.
Agitadas las moscas, vuelan
para estrellarse dentro de su inmundo sueño.
Los sábados adopto la pose
secreta del loco que llora.
La luz prendida a medio día,
las paredes ahora caen retorciéndose,
Se quiebra el mundo tal cual
lo conocí, ahora reina la oscuridad.
Doy un paso y caigo, otro y
me resbalo, otro y me levanto.
Todo hasta que suceda el día
que nunca vendrá.

