café
Rastrojo balanceado,
llorona quejándose,
madre monte pelando el diente,
El campesino secándose la frente
desenvaina su machete con elegante alboroto.
Silva para que lo oigan que va por esos lares en busca de oro rojo.
Las culebras se menean a su suerte dentro del cafetal aromatizado.
Sudor, pantano, emoción en los mosquitos deseosos a picar...
Se siente vivo el hombre al saber que granos va a acoger.
La traviesa se deja ver con alegría para coger,
Los granos secándose le sonríen al sol, escoger
Lo mejor siempre es un plan sabroso en la mesa con los amigos.
Los bultos se arruman gratificantes al sonar del gallo en el volcó prestos
A venderse.
El campesino con los bolsillos llenos llega a casa
Con la sonrisa de lado a lado, su mujer lo recibe con
Una tasa de tinto hirviendo, el sorbo remoja el alma,
La madre monte chilla afuera de emoción, el rastrojo se contonea
A la distancia satisfecho, el monte sonríe otra vez para volver a comenzar...

nota: esta imagen no representa el poema en sí, sino el momento en que fue pensado ...gracias a unos buenos sorbos de vino tinto!
